martes, 8 de junio de 2010

La magia de sentir la vida...


Castigo y condena con cien de mis hijos muertos cada día, con una parte de mí que muere en cada momento en que se va una de esas partes de mí, sangre de mi sangre, vida que engendro y muere por mi libertad... sangre inocente derramada en el camino por un castigo demasiado cruel, aberrante... y entre lágrimas de tristeza afloran las lágrimas de la emoción, mas me prometí a mí misma que no engendraría mas vidas que asesinasen en forma de castigo, que no enviaría de nuevo un ser a sufrir en este mundo cruel...

La magia del sentir una vida, de ser capaz de crear, de sentir los latidos del corazón de ese ser indefenso bajo tu vientre, de poder rozar con tus manos el vientre y palpar cada movimiento a sabiendas de que cada caricia que le propicias la siente, que nota el cariño y se alimenta de tus entrañas, la magia de saber que ahí, dentro de tí, hay alguien, alguien que te necesita, que precisa que le mimes y le cuides... alguien que de vez en cuando realiza pequeños movimientos para decirte:

- ¡Mama, estoy aquí!

Lágrimas de emoción al sentir que eres artista, que entre la perdición de las caricias en el sexo se perdió una semilla, una semilla que germinó en tu vientre y ahora es un corazón que palpita, un pequeño ser indefenso que algún día verá la luz del día... un pequeño ser indefenso que supondrá la mayor aventura de tu vida, la aventura de cuidarlo y de alimentarlo, de protegerle de no sufrir los daños que tu sufres, de limpiar sus heridas e inculcarle los cimientos del mañana, de hacerle persona, ser, quizás un dios.... mas los dioses de hoy no son inmortales, son las grandes personas que nos rodean, esas que son capaces de sentir el dolor ajeno como suyo, que son capaces de dar la vida si se precisa, como tú, como yo, amiga, y me afloran las lágrimas de la emoción al saber que tú, mi angel de la guarda, al final cumpliste mis presagios y serás capáz de darle a este mundo una nueva sonrisa, que serás capaz de sentir y vivir la gran aventura que se te avecina, la de ser madre, la de engendrar una vida que yo protegeré de los daños de este dios que me castiga, mas cuando el eden y el infierno se entremezclan en las calles de la ciudad hay que ser demonio y ángel a la vez y ese pequeño ser que engendras será un angel, será un dios, será tu vida, tu universo...

Lágrimas de la emoción al pensar que esta aventura también será en parte mía, mas no estas sóla, tienes un ángel caído del cielo, un demonio, una succubo, tienes a tu amiga de la mano, y entre tantas lágrimas de sufrimiento, tu vientre despierta mi sonrisa, mas ahora pasaste de ser la gran persona, el gran humano que conocí, a ser una diosa, una ninfa y una artista.... tú, mi amiga, pues ahora tienes la magia de crear vida... tú tienes la magia de sentir la vida....

lunes, 7 de junio de 2010

Rosas negras

Un buen despertar se apoderó de mi en el alba, el cuerpo dolorido mas la sonrisa se dibujaba en mis labios, hoy haría el mundo un poco más agradable a quien se cruzara en mi camino, hoy sería un gran día... rigurosa dosis de cafeína en el desayuno mientras se disipan las legañas en los ojos con el calor de la mañana y una sonrisa entre los labios... demasiada energía invadiendo mi cuerpo cuando necesito horas para desperezar...

El polvo ya resultaba demasiado evidente sobre los muebles oscuros de mi morada, limpié la casa con esmero y una sonrisa mientras la música alegraba mis movimientos, entre pases de baile y movimientos de aspirador, mientras, la lavadora hacía los ecos de la música...

Otro café para activar el cuerpo y una ducha tibia, chorretones de agua recorriendo mi cuerpo, inmenso placer el sentir esa lluvia artificial sobre mi cabeza, el olor a frutas del bosque del gel de ducha mientras mis manos resbalan suaves con la espuma, embriagándome por ese aroma... y siento que me humedezco, que me excita la sensación del agua recorriendo mi piel y comienzo a jugar bajo el agua, con mis dedos introduciéndose en mi vagina, dulces caricias que me hacen arder de placer bajo el agua y me estiro hacia atrás en un orgasmo que me deja tiritando bajo el agua cálida... el agua resbalando por mi cara mientras me tembla todo el cuerpo y me vienen espasmos repentinos.... uno detrás de otro... ahí, encogiéndome, con los dedos aún entre mis piernas, cerradas repentinamente por el placer, intentando impedir un sólo movimiento de mis manos....

Acabo de ducharme con una sonrisa en los labios y delante del espejo seco mi cuerpo con cuidado, completamente desnuda me dirijo al dormitorio y cubro mi cuerpo de crema, dándo un aspecto mucho más brillante y atractivo a mi piel; tomo un tanga y me lo pongo, mismo proceso sufre el sujetador, me dirijo de nuevo al baño y continúo con el proceso de belleza, desodorante, antiojeras, base de maquillaje, una fina sombra, casi invisible, una raya negra perfilando mis ojos y un rimel cuidadosamente colocado... el pelo suelto, con unas pequeñas pinzas negras retirando los pelos de los ojos, dándole un efecto entre dulce e infantil a mi rostro...

Una camiseta negra ajustada, remarcando mi pecho y dejando entrever un pequeño escote y una falda por debajo de la rodilla, con dibujos rojos, un look muy mío, entre desarreglado y muy aliñado, informal pero muy sensual, marcando curvas de forma muy natural... en los pies unas bailarinas negras y me miro en el ascensor antes de entrar, me gusta lo que veo, soy muy yo, muy natural... a penas se nota el maquillaje en mi cuerpo...

No espero nada del día, simplemente me dejo llevar... van transcurriendo las horas en el trabajo y después tengo una cita, pero algo me dice que algo no va bien y es ahí donde se pierden las sonrisas, es ahí donde se tuercen mis ánimos... no tengo intención de nada, sólo de conocer, sólo de intentar pasar página, de dejar de sufrir, más presiento que algo no va bien, presiento que hay algo que no funciona en el camino... mi teléfono no suena, no recibo respuesta cuando llamo ni mi mensaje es contestado... ¿un plantón? me resulta extraño tras el comportamiento anterior... pero no puedo esperar nada de alguien que no conozco, aunque resultaría muy cruel saber que es intencionado el silencio, que a sabiendas de mi sufrimiento hiciera esto... mas lo ha echo...

En momentos como este, prefiero ser succubo a humana, prefiero no sentir, prefiero no saber... no logro entender como se puede llamar persona a alguien que sabe que sufres, que sabe que sientes miedo y aún así te enfrentas a él, que sabe que tu alma está llorando mientras le regalas una sonrisa y hace falsas promesas.... mas sí, la promesa la cumplió, logró sacarme los colores, pero no con halagos como pacto, si no de la rabia, de las mejillas irritadas por las lágrimas, por hacerme sentir menos mujer, menos persona... mas otra vez tirada en el suelo, sintiéndote muñeca de trapo, juguete entre sus manos... otra vez la misma historia, pero esta vez ni siquiera había comenzado... y no me lo puedo creer, no soy capaz de entender, necesito una explicación, más no obtengo respuesta... algo que duele aún más... creí haber elegido a la persona adecuada para comenzar a cultivar un jardín de risas, creí haber elegido a la persona adecuada para salir de mi cueva, más otra vez esa persona me falló y sembró en mi jardín rosas negras, rosas negras manchadas con sangre de las heridas del alma, heridas que resurgen cuando me siento menos mujer tirada en la cama, cuando siento que alrededor de las sábanas hay un jardín, lúgubre, triste, lleno de rosas negras goteando sangre...

domingo, 6 de junio de 2010

A la guerra, sin armadura ni escudo... desnuda


Estaba en la cama, con el cuerpo magullado por completo, cualquier postura resultaba dolorosa sobre los moretones y la hinchazon de mi cuerpo, hasta el roce de las sábanas resultaba molesto y allí, despierta, encogida por el dolor de aquel golpe brutal, allí, las lágrimas rondaban por mi cara, allí, tumbada de lado, encogida, despierta, dormida, ausente, viva, muerta...

Estaba entre una maraña de sentimientos y me dí cuenta que las lágrimas no las provocaba el dolor de los golpes, que eran lágrimas por las bofetadas recibidas en el alma... heridas profundas que duelen aún más que los moretones que marcan mi piel y permanecí así, tumbada, sin poder dormir, demasiado ruido en la calle, demasiado jaleo en mi cabeza... una guerra interior que me desarma...

Una maraña de carne bajo la sábana, demasiado calor en las noches de primavera, y mis manos encogidas bajo la almohada, comencé a acariciarme, a dejarme llevar por las manos que recorrían mi cuerpo y me encogieron aún mas cuando las yemas de los dedos acariciaron mi clítoris sintiendo cada veta de mi huella dactilar, cada dibujo de mi piel hacía que se me encogiera la piel, erizada, con los pelos como escarpias, caricias que me llevan hasta el orgasmo y siento la mente más relajada...

Y más tranquila, más sosegada me doy cuenta de que soy yo misma quien refugia sus problemas en el sexo, que huyo corriendo a las caricias que me calman, que me escondo tras los orgasmos como una niña bajo las faldas de mama, que ni yo me respeto a mí misma cuando necesito una salida... respiro hondo y me enfrento a mí misma, me enfrento a esta guerra de contradicciones que me revuelve por dentro... que me mantiene en lucha constante entre lágrimas de sufrimiento y orgasmos placenteros... y no, ya no me sosiega el sexo, sigo luchando por dentro...

Sé que he de olvidar, que él me mato por dentro, que cambió las sonrisas que dijo que le habían cautivado por lágrimas, esas sonrisas sinceras que afloraban desde el corazón, que hacían brillar los ojos, esas sonrisas permanentes que habitaban en mí, naturales, felices, alegres... esas sonrisas que tanto le llamaron la atención, esas sonrisas las borró y las cambio por las lágrimas recorriendo las mejillas, por palabras entrecortadas hecha un ovillo en el suelo, palabras conmigo misma.. ¿por qué? ¿por qué hizo eso? supongo que jamás lo sabré, jamás me dará una explicación a este sufrimiento... mas ahora me levanto con fuerzas, ahora siento la esperanza en esta lucha que me corrompe por dentro... pero jamás seré la misma, jamás volverá la inocencia a mi cuerpo... libré una guerra en la que pensaba ganar y acabé perdiendo... mas ya es tiempo de aceptar esta derrota, de reconstruir mi cuerpo y comenzar de cero...

No quiero sexo, no quiero caricias en el cuerpo, quiero orgasmos de sentimientos, caricias en el alma, palabras sinceras que me enciendan el alma, mas ahora no libro la guerra contra un cuerpo, libro la guerra contra la soledad que siempre está ahí, silenciosa, callada, mi sombra en cada paso, compañera en la mesa a la hora de la cena, frío en la cama, compañera de baile en la fiesta de la vida... fiesta que convirtió en mi propio entierro con el sufrimiento y ahora que me siento con fuerzas, que quiero ser humana, dejar de ser la súcubo de las almas, que quiero ser mujer, bella, seductora, pero mujer, ahora que quiero que se me encienda el alma y vivir esta vida como mortal... ahora me vestiré de guerrera, comenzaré una nueva batalla sin armadura, sin escudos... yo frente al mundo con mi espada, mas ahora que sé que el sexo con sentimientos es la más brutal de las sensaciones, ahora que sé que sólo una mirada y una palabra pueden elevarte al paraíso, que puedo ser la ninfa en el mar de sus besos... ahora no quiero vivir de los recuerdos sufriendo...
Bajo las curvas del cuerpo y la belleza de un rostro angelical con mirada de diablo hay mucho escondido, hay todo un universo de sentimientos, una mujer real, con sentimientos y que siento que tiene mucho que ofrecer, una experiencia que merece la pena ser vivida, siento que no soy sólo el placer de los orgasmos ni las caricias de viento... siento que tengo mucho que ofrecer al mundo, que siendo mortal seré mujer de risas entre vinos, de saltos en los conciertos, de palabras profundas en noches de desvelo, de conversaciones profundas en la mesa, de abrazos viendo una película, volteretas en el jardín, paseos por el campo con caricias en la mirada y bolsas de pipas en el parque...¿por qué nadie lo ve? ¿por qué sólo se ve en mí el deseo del sexo? y si Scarlett puso a dios por testigo que jamás volvería a pasar hambre, esta súcubo pone por testigo al mismísimo infierno que será ella quien se dé valor como mujer, que será ella la primera en mirarse dentro y hacer ver al mundo que no es la diosa del mundo entero, mas un mundo no hace compañía cuando sientes que faltan unos brazos en la cocina, abrazando tu cintura con los labios en el cuello mientras preparas viandas para dos...
Y ahora que siento que esta guerra va a ser larga, dura, difícil, sé que costará dolor y sufrimiento, que supondrá un esfuerzo... mas vale la pena sentir y cierro los ojos, sigo soñando despierta y me veo con una sonrisa en los labios mientras la puerta de casa se abre, una caricia en el cuerpo y un beso que me encienden mientras remuevo el puchero y, giro mi cuerpo para sentir unos labios que rozan los mios mientras las caricias se suceden por su espalda, besos que me encienden con la dulzura, besos, que me calman y me erizan el cuerpo... caricias calladas entre sonrisas y la carne se pega en el puchero, mas ni siquiera siento el olor a quemado cuando sus manos levantan mi cuerpo sobre la mesa de la cocina y mis piernas se abrazan a su cintura mientras arranco su camiseta del cuerpo para besar su pecho, sentir su torso desnudo pegado a mi rostro mientras mis labios recorren su cuello y poco a poco se van despegando las prendas de la piel, allí, desnudos en la cocina, perfume embriagador del deseo que camufla el olor a quemado de la comida...
Y siento como me penetra con cariño, como se estira mi cuello hacia atrás, sobre la mesa mientras cada movimiento es agresivo, fuerte, fruto del deseo y el cariño en los ojos, brillando por el placer de los sentimientos, y mis manos, asiadas a su cuerpo, clavando las uñas en un orgasmo que me deja rota, que deja sin respuesta mi cuerpo cuando siento su semen en mis adentros, entremezclando mis temblores con los suyos, dos cuerpos rígidos en el mismo momento... y una nube en mi mente ¿si antes un orgasmo me hacía querer más, por qué ahora con uno me basta?
Y ahora que soy consciente de la guerra que quiero librar, de los sueños que me queman por dentro, me visto con una sonrisa, tacones para ver desde arriba la vida y así, desnuda, salgo a la calle, sin escudos, sin armaduras, siendo yo, mujer de sentimientos, débil, mujer que sufre, que llora si la lastiman, así salgo a la calle y renuncio a ser diosa para ser la princesa del cuento, así, con el pelo al viento, sabiendo que he de mantener los ojos abiertos, que no puedo ser muñeca para sus juegos, así, cojo mi espada y me enfrento a la batalla mas ha de ser valiente el caballero que libre esta guerra, mas soy mortal, pero me protege Athenea en esta batalla, Hator me lleva de la mano en esta andadura, e Innana me mantiene viva la esperanza, me mantiene firme en esta lucha... sin armadura ni escudo, más no los necesito, no los preciso, y camino desnuda, tal como soy...






viernes, 4 de junio de 2010

Muñeca rota...


En estos senderos que marca el destino, la vida se pasa ante nuestros ojos vertiginosamente, demasiado rápido... un mar de contradicciones nos rodean, un mundo incoherente... y cuando las incoherencias hacen mella en nuestra vida, es ahí cuando nos damos cuenta de que algo tiene que cambiar, que debemos cambiar el mundo que nos rodea para sentirnos más vivos, para sentirnos más personas...

Tras meses de lágrimas solitarias, acompañadas de una amiga, meses de sufrimiento con el corazón roto, el ansia de una llamada, de un mensaje... meses esperando algo, lo que sea, pero algo... tras esos meses de cal y arena, de lágrimas y emociones, de estar arriba y caer al suelo, tras esos meses volvió.

Estaba en la ducha, tranquila, relajada, no tenía prisa por ir a trabajar, por un día era temprano... todo el tiempo del mundo frente a mí. no tenía por qué correr... salí de la ducha con calma y como de costumbre, prendí un cigarrillo con el albornoz cubriendo mi cuerpo, chorreando agua... observé la hora en el móvil y un sobrecito anunciaba un mensaje, por mi mente desfilaron un montón de rostros, todos menos el suyo... esperaba que fuera de cualquier persona menos de él.

Me estaba buscando, largos silencios, la dureza de los sentimientos y ahora, ahora que comenzaba a levantarme, que empezaba a hacer mi vida entre risas, que las lágrimas se borraban de mi rostro y había reunido las fuerzas para empezar de nuevo, para recuperar a la Lilith que siempre fui, ahora, ahora me estaba buscando...

Sin pensarlo, sin nada en mi mente actué como una autómata, me sequé rápidamente con la toalla, me vestí apresuradamente con un vestido negro de escote, marcando el abundante pecho en mi delgada figura, sugiriendo la curva de mis caderas anchas en comparación con la cintura y unas bailarinas negras, estaba sudando, demasiado nerviosa y el maquillaje se antojaba imposible... mas con un cleenex sequé el sudor e hice lo que pude mientras mi cuerpo chorreaba... unas gotas de perfume y salí corriendo...

De camino al coche marqué su número, largos tonos hasta recibir respuesta de una voz apagada, desinteresada... no sabía si me daría tiempo a llegar, y así se lo hice saber... aunque algo dentro de mí me decía que si deseas algo con mucha fuerza, el universo entero se confabula para que lo consigas, y lo conseguí, quince minutos antes de que se tuviera que ir estaba allí, en el andén de aquella enorme estación, corriendo entre la gente, jadeando, el corazón se me salía del pecho....

Un momento, ¿que coños estás haciendo? me paré y me senté bajo unas escaleras, con las lágrimas escurriendo el rimel de mis ojos, estaba demasiado nerviosa, bloqueada, no debía verle, me haría mas daño, no tenía derecho a aparecer así, ahora, cuando sus silencios y su ausencia me habían dañado tanto... me habían dejado rota.. y permanecí allí, sentada, con un cigarrillo consumiéndose entre los dedos, intentando respirar hondo, calmarme, esperando a que se fuera el tren que le alejara de mí, con las miradas de los viajeros que a penas reparaban en mí, en la angustia que se apoderaba de mi cuerpo...

Quería reaccionar pero me era imposible, mi cuerpo no respondía, mi mente una maraña de sensaciones, demasiado dolor atravesándome el alma.... en ese momento, hubiera preferido una bofetada, un dolor físico que se pasara en el momento... mas estas heridas del alma sangran sin cesar, heridas abiertas que jamás cicatrizan, cicatrices en el alma que te dejan marcada, que te cambian... ¿realmente quería verme? ¿se aburría y quería compañía? ¿le importo aunque sea una migaja?

De repente escuche por megafonía que su tren se iba, me entró el pánico, no quería que se fuera, quería decirle todo lo que llevaba dentro, quería sacar todos esos cuchillos que tenía clavados, limpiar todas las heridas abiertas del alma y corrí mientras marcaba su número, corría cada vez más... y los tonos del teléfono hacían eco en mi cabeza, no había respuesta y la sangre comenzó a agolparse en mi cabeza, se me nublaba la vista, sentía que el aire no entraba en mis pulmones a pesar de la respiración acelerada, no podía respirar, me ahogaba, temblaba, me flaqueaban las piernas y de repente sentí que todo desaparecía ante mí mientras sentía mi cuerpo inerte levantarse en el aire, sentí que el mundo se me iba, que desaparecía toda realidad que me rodeaba y yo ya no estaba allí, las lágrimas rondaban por mis mejillas, tumbada en el suelo, ajena a todo lo que sucedía a mi alrededor...

¿Se puede enfermar por amor? ¿puede la angustia ser tal que nos cueste la vida? mis constantes vitales caían sin parar, me costaba mantenerme despierta, rostros de preocupación a mi alrededor y yo, allí, tumbada, empapada en agua, angustiada, sin apenas poder respirar, sangrando en el alma, heridas calladas mientras me suben a una ambulancia... y no es la primera vez que sucede, no es la primera vez que el dolor es tan fuerte que mi vida se detienen por unos instantes...

Él cogiendo un tren, alejándose de esta diosa que se volvió loca, indiferente a lo que sucedía, ignorante del sufrimiento que provoca, yo, tumbada en una ambulancia, rodeada de médicos que me miran con lástima, gente que siente angustia al verme rota, desolada... y allí están todos, intentando recomponer el rostro de esta muñeca rota, intentando pegar los pedazos del alma para dibujar una sonrisa en mi rostro, mas el alma sigue llorando aunque sonría, las heridas sangran cuando me hace sufrir, cuando me busca, cuando me ignora... y vuelve otra vez la realidad, vuelvo a estar sola en casa, sola en la cama, amigos pendientes de mi alma, más las lágrimas no dejan de rodar en mi cara, y me arranco el corazón del pecho, lo guardo bajo la cama, lo guardo bajo la almohada, así no quiero querer, así no quiero que sufra mi alma...
Me despierto y todo sigue igual, la soledad, el silencio, la indiferencia, la ignorancia... y ese miedo que me mata, las ganas de olvidar pero sin fuerzas para volver a empezar.... y duele, duele tener miedo y no poder, me mata el miedo, la desconfianza... mas quiero pasar página en este capítulo de mi vida, pero me aterra el miedo, me paraliza, y me encojo desnuda en el suelo, agazapada con las manos entre mis piernas, temblando, un muñeco de trapo entre mis manos y lo tiro con rabia, no puedo quitarme los escudos ni la armadura, no puedo vivir mientras sea una muñeca rota...

jueves, 3 de junio de 2010

Sucubo de las fantasías....


Me desperté triste y necesitaba sentirme más guapa que nunca para levantar mi moral así que procedí a hacer un ritual de belleza, tenía tiempo, ungí mi cara en arcilla para hacer mi piel más suave, mientras la arcilla se secaba, tomé un pintauñas y una lima y coloree las uñas de mis pies, recorté las uñas de mis manos y las limé, estaban ya demasiado estropeadas para llevarlas largas... demasiado tiempo sin cuidarlas...

Me fuí al baño, descalza con el esmalte aún húmedo en las uñas de mis pies y tomé unas pinzas de depilar para perfilar mis cejas frente al espejo, para buscar la perfección en mi rostro... quité el kimono que cubría mi cuerpo desnudo y me metí en la ducha después de comprobar que la temperatura del agua era tibia... sentía la arcilla deshacerse y resbalar por mi rostro, pisaba barro y agua dentro de la bañera, chorros de tierra resbalando por todo mi cuerpo mientras enjabonaba mi pelo con esmero, y el agua resbalando por mi pecho, dulce placer sentir el agua recorrer la piel desnuda...

Coloqué la mascarilla en mi pelo y con la piel húmeda me dí un baño de aceite de aloe vera para suavizar la piel con un pequeño masaje, observando el aceite en mi cuerpo, brillante, con un tono dorado y las gotas de agua esparcidas sobre la piel, mientras mis manos siguen extendiendo el aceite por todos los rincones de mi cuerpo... piel suave recién depilada y me vuelvo a sumergir bajo el agua, aclarando la mascarilla que había aplicado con sumo cuidado anteriormente... no sé cuanto tiempo permanecí bajo el agua, pero me sentía bien, sentía que por el sumidero se colaba todo mi malestar, todas esas malas sensaciones se las iba llevando el agua y permanecía ahí, sintiendo el agua caer por mi pelo y resbalar sobre el aceite que absorvía mi cuerpo...

Salí de la ducha y una diminuta toalla cubrió mi cuerpo, chorreando agua en la alfombrilla mientras enroscaba otra toalla en el pelo, completamente mojado... deslicé la alfombrilla frente al espejo y me froté los dientes con rabia mientras me observaba al espejo.

Abrí el cajón de la lencería y elegí unas braguitas negras, realzando las curvas de mis gluteos redondos, tomé el reafirmante de sentos y lo apliqué masajeando el pecho, haciendo pequeños círculos como indicaba el envase, sintiéndo como poco a poco se estiraba la piel de estos y se mantenían más firmes... me observé en el espejo mientras me ponía un sujetador negro, realzando el pecho y colocando mis senos dentro de él, pronunciando bien el escote dentro del sujetador apretado...

Sequé mi pelo con el secador mientras las tenacillas se calentaban en el enchufe y recogí la mitad del pelo tras la oreja, en un medio moño invisible, dejando la mitad de mi rostro al descubierto y la otra mitad suelto, salvaje, con rizos que preparé suavemente con las tenacillas... tirabuzones que me daban un aspecto más salvaje...

Todavía delante del espejo, aparté el pelo de mi cara y apliqué un antiojeras, debía tapar la falta de sueño y, una base de maquillaje muy natural, cubriendo imperfecciones pero prácticamente invisible... abrí los cajones y elegí una sombra gris oscura, casi negra, aplicándola con un pincel fino, poco más que la raya del ojo de ese color, un gris más claro para la siguiente capa, con un pincel un poco más ancho, y un blanco marfil, brillante en el exterior, iluminando mi mirada, destellos de plata que hacían mis ojos aún más profundos... esa mirada que parece desnudar se resaltaba frente al espejo... puse una raya negra sobre el párpado, fina, profunda y otra en la parte inferior del ojo, rimel por toneladas cuidadosamente aplicado y observé mis ojos frente al espejo, demasiada sombra, demasiado demonio en los ojos, con las yemas de los dedos borré un poco las sombras y las entremezcle, borrando las líneas de cada color, mezclándolos suavemente, y volví a mirarme, ahora sí parecía que pudiera ver dentro de las personas que me rodean, ahora sí tenia los ojos de succubo....

Delante del armario la decisión era complicada, no sabía qué elegir, demasada ropa para escoger sólo un vestido..., demasiada ropa para elegir sólo un conjunto que me hiciera ser la diva del día... rebusqué entre todas mis prendas y me decanté por un vestido corto, ajustado a las caderas, hombros y espalda al descubierto... estampados negros y blancos que hacían deleite de mi figura, mostrando mis piernas delgadas que se realzaron cuando las subí sobre los tacones de aguja negros, sólo una tira frente a los dedos, otra tira fina sujetando el tobillo mas su función era inútil porque el alto tacón hacía que se deslizaran mis pies sobre la suela de estos, más me sentía atractiva y valdría la pena el sufrimiento, necesitaba sentirme más guapa que nunca... necesitaba sentir que se volvían las miradas a mi paso por la calle...

Volví frente al espejo y perfilé mis labios con un granate en una línea perfecta por el borde de mis carnosos labios, encima, pintalabios del mismo color, labios resaltados, más un poco de brillo encima los haría más apetecibles, como si de la manzana del pecado se tratasen, labios de deseo y colorete rosado, en una dosis mínima, prácticamente imperceptible a la mirada pero cumpliendo su función...

Me dirigí al joyero y tomé unos pendientes grandes, largos pero muy sutiles, que a pesar de su tamaño pasaban inadvertidos bajo el pelo, una pulsera de acero en mi mano, brillando sobre mi piel morena, ungida en aceite y un simple anillo... tomé unas gafas de sol adornadas con strass de patillas llamativas pero muy discretas por el frente y tras aplicar unas gotas de perfume provocador y sensual tomé el bolso y las llaves de encima de la mesa, ni siquiera revisé su contenido...

Salí a la calle y noté que los vecinos me miraban, que salían a observar la mujer que tenían plantada delante, demonio de fuego interior sobre tacones y un tempano de hielo en el corazón.... dolido, roto, mas hoy no quiero sentir....

Cogí el coche y sin pensarlo me dirigí a la estación de tren, quería sentirme observada y en la carretera no lo iba a conseguir, ahí, hundida en el asiento del conductor bajo el volante nadie observaría mis piernas... así que aparqué frente a la estación y cogí el tren, era un largo paseo en transporte público, pero notaría las miradas clavadas en mí, observándolas tras las gafas oscuras...

Una vez en el andén me puse los cascos y me senté escuchando música, subí al tren y permanecí inmóvil, sentada de piernas cruzadas mientras mis dedos jugaban con el teléfono... hacía mucho calor así que saqué el abanico y me dí aire, revolviendo mi pelo mientras notaba que hasta los hombres que iban acompañados me miraban... observaban con ojos de deseo mientras yo cumplía mi papel de sucubo y me colaba en sus fantasías...

Tras un largo viaje, llegué a mi destino, allí había quedado, llegaba demasiado pronto así que me senté en el fondo de un bar, con un café delante y un cigarrillo entre las manos leí la prensa mientras aguardaba, mas de poco interés me resultaba lo sucedido en el mundo así que saqué una libreta con páginas en blanco que suelo llevar en el bolso y me puse a escribir, miradas observándome como si hiciera la lista de la compra, mas esa es la libreta de mis fantasías secretas, de mis anhelos más ocultos, ni siquiera aquí me atrevo a mostrarlos... ni siquiera bajo un pseudónimo me siento a salvo de esas aberraciones ocultas... y mi mano se deslizaba a la velocidad de la luz sobre el papel, dejando resbalar tinta líquida....

Sonó mi teléfono y contesté despacio, había llegado, le indiqué en donde me encontraba y le recibí con una sonrisa y dos besos, permanecimos ahí, con dos jarras de cerveza fría sobre la mesa, hablando y riendo más mis ojos se perdían en los suyos y mi subconsciente me traicionaba... los deseos de fuego y caricias se apoderaban de mí por momentos y las cervezas ralentizaban mi cerebro....

¡Quieta Lilith! hoy prometiste ser sólo diablo de los deseos... prometiste comportarte como humana, te miraste al espejo y prometiste ser mujer real, objeto del deseo pero sólo en sueños... te dijiste a tí misma que serías fuego y hielo, mas no puedes buscar el cariño si regalas sexo por cuatro caricias.... Lilith, piensa... sé fría... ¡no te dejes llevar!

Respiré hondo y conté hasta diez, debía resistirme al deseo de sentir las caricias más lo que anhelo es la compañía más que el sexo... me he acostumbrado ya a los placeres solitarios, a esas caricias que me hago en la cama, cuando nadie mira, a esas caricias en soledad que me encienden con los recuerdos y los anhelos.... mas quiero olvidar ese amor que me abrasa por dentro y sentir los abrazos en la noche, sentir caricias mientras duermo o en la cocina, sentir las palabras de aliento en días de soledad y las risas a la hora de comer, mas las penas son mas dulces si el postre de la comida es compartido y si ahora me he vuelto humana, quiero sentir el cariño como una mujer de verdad, no como un demonio de fantasías y sexo sólamente.... no puedo seguir regalando sexo para recibir las migajas de un cariño fingido, no me siento con fuerzas para seguir siendo ese demonio solitario del deseo a ratitos....

Continuó la noche entre risas y alcohol, mi mente cada vez más nublada mas me mantenía en mi sitio y procuraba provocar con la mirada, mas mis labios se hacían escurredizos... un beso y estaba perdida, un beso y se encendería la mecha del polvorín que llevo dentro... mas conseguí mi propósito hasta el momento en que sonó el despertador y permanecí tumbada sobre la cama... ¿era un sueño o un presagio? quizás un indicio de que algo debe cambiar en mi vida ahora que me he vuelto mujer... ahora que me he vuelto humana...

Y ahora que estoy despierta, ahora que estoy desnuda sobre la cama, sin miradas, sóla, acompañada por mis pensamientos, por la nostalgia y la soledad, por las lágrimas en los ojos me pregunto ¿por qué no puedo ser yo misma y querida? ¿por qué cada noche estos sueños que me ahogan en llanto? y permanezco ahí tumbada, meditando y sé que por más que sueñe, los pedacitos que se rompieron siguien sufriendo y no puedo querer, no puedo dejar que las caricias vuelvan a desnudar mi alma... por más que quiero, no puedo, me paraliza el miedo.... y permanezco ahí, guardada tras las máscaras que dominan mi vida, escondida, siendo deleite de fantasías, angel de sonrisas y demonio en soledad... con el corazón echo pedazos, guardado en una cajita bajo la almohada, queriendo recomponerlo pero sin fuerzas para hacer ese puzle, con miedo a que se deshaga de nuevo.... demasiado miedo cuando las heridas han sido tan profundas... demasiado miedo cuando duelen las cicatrices del alma.... y permanezco ahí, tumbada sobre la cama, completamente desnuda, con los pezones erizados por el frío de la mañana, pensando en si alguien me observara, sintiendo la excitación de esas miradas inexistentes... siendo sucubo de fantasías....

miércoles, 2 de junio de 2010

Maldito mundo...


La luz del amanecer se cuela por mi ventana y me froto los ojos, a penas unas horas dormidas, insomnio que me está matando, dolor en todos los músculos del cuerpo y cansancio, mas el sueño se esfumó de mí como por arte de magia, me estiro aún en la cama, frotando los ojos y apartando mi larga cabellera de la cara y procedo al ritual diario de levantarme de la cama... una visita rutinaria al baño, sin reparar en el espejo que me muestra despeinada y legañosa, no me quiero lavar la cara, no quiero la sensación del agua fría en mi cara... un café rápido...

-¡mierda! la cafetera está vacía...

Pongo a hacer café y enciendo el ordenador, observo las noticias mientras se calienta el café con leche en el microondas, me entero de lo que sucede a mi alrededor, maldito mundo que creo Dios, maldito ser humano de sufrimiento y dolor, malditos salvajes que somos en este gran regalo de la naturaleza... muerte, destrucción... ¿y nos llamamos racionales?

Un sorbo de café ardiendo...

-¡Joder! ¡está quemando!

Saco un cigarrillo y lo prendo entre mis labios, mientras, cambio el café de taza para que enfríe antes, el mono de la cafeína me hace tener prisa por sentir el café con leche escurriendo por mi garganta, un orgasmo en la mañana recién depertada, cafeína y nicotina, energía para empezar el día, un día que se antoja duro ante este mundo que me llena de pena, de tristeza por todas las desgracias que observo a mi alrededor....

No me gusta, no valoro este arte de creación que se atribuye Dios, no me gustan mis semejantes, capaces de hacer sufrir gratuitamente, capaces de matar por un pedazo de tierra, por el ansia de posesión, por el ansia de querer más... y recuerdo mi pasado, recuerdo como Adan en sus ansias de poder me violó como mujer, como me sometió a él forzosamente, como ultrajó todos mis derechos de semejante a él... y siento que el ser humano hace lo mismo con todo lo que le rodea... siento que el ser humano destruye aquello que toca sintiéndose superior a cualquier otra especie, más yo, que soy un ángel, una diosa, observo, miro, aprendo... veo esos animales que decimos que no tienen cerebro y que se protegen unos a otros, que crean en vez de destruir... esos animales que maltratamos igual que nos maltratamos a nosotros mismos...

Y ahora, ahora que no me siento diosa, que no soy superior y soy capaz de sentir, ahora que soy mujer, icono del deseo, pero humana, con corazón, con sufrimiento por amor, por todo el desprecio y la falta de cariño a la que me ha sometido el castigo de querer ser libre, ahora que el sufrimiento me ahoga... ahora siento que perdí la grandeza de una diosa de no ser capaz de sentir, perdí el deseo y ese apetito insaciable de amantes anónimos, de engendrar vidas en este mundo desolado, mas hoy que desperté con ganas de sexo, de sentir unas manos que asiaran mi cintura y, como si de un caballo desbocado se tratase, galopar sobre una fiera de este mundo que me hiciera gritar de placer, sentir su semen esparciéndose en mi cuerpo, sentir las manos del deseo recorriéndome mientras los espasmos de los orgasmos desencajaran mi rostro carnal, hoy que podía haber sido el día de mi regreso....

Hoy podía haber sido un día grande, mas ahora no puedo mas que sentir rabia, impotencia, dolor y vuelven los recuerdos, vuelve la nostalgia de todos los rechazos sufridos, de todos los sentimientos nobles que albergo en mi interior y han sido repudiados, vuelve la realidad de mi ser, despojado de todo lo grande y rodeado de cosas banales... y sí, tengo una vida cómoda en este mundo de injusticias, mas de nada vale tenerlo todo si sientes que no tienes nada... y hoy no quiero engendrar más vidas... no quiero sentir esas manos que recorran mi cuerpo mientras creamos algo bello, mas ahora que siento, ahora que mi corazón dejó de ser una piedra entera y se esparce en mi interior, roto, resquebrajado y repartido en pedazos, ahora me siento incapaz de crear el sufrimiento en un nuevo ser... hoy me siento víctima de Dios, víctima de este maldito mundo, hoy soy mujer...

Maldito mundo desolado, maldito mundo cruel, maldita magia que me volvió humana y dejé de ser demonio y ángel a la vez... maldito mundo en el que ni siquiera tengo una abrazo en estos días de desolación... maldito mundo!

martes, 1 de junio de 2010

Soledad


No se escucha ningún ruido en la casa, silencio absoluto, calor bochornosos que se cuela por los cristales de las ventanas, yo, con una camiseta y unas braguitas, aún los ojos medio cerrados, legañas en los ojos pegados, un café solitario sobre la mesa, junto al cenicero rebosante de colillas, con un cigarro humeante posado mientras mis dedos teclean el ordenador y, le doy un sorbo al café, amargo, sin azucar, como mi vida...

Soledad... ¿qué es la soledad? para mí no es encontrarse sólo, es sentirlo, es estar rodeado de gente, oir el bullicio en la calle abarrotada y sentir que estás sólo, que eres tú frente al mundo, que soy yo la única que lucha y tira de la cuerda frente a la marea, es cocinar sin un abrazo por la espalda, ver un plato sobre la mesa, grande, vacía... soledad es observar esa gran cama y sentir que tu espacio no es capaz de llenarla, soledad es sentir que renunciaste a la felicidad por la libertad y esta se convirtió en soledad....
Soledad es caminar por la calle con la música en los oidos y no tener a quién cantársela, soledad es necesitar un abrazo y no tener a quién pedirlo... soledad es sentir que mueres por dentro cuando las cuatro paredes que te rodean se te hacen inmensas... soledad, soledad es derramar lágrimas sin una mano que las limpie, lágrimas que se secan sólas en la cara...
Soledad es sentir las caricias de tus propias manos, sentir orgasmos contigo misma y quedarte ahí, tumbada, inmóvil, con las piernas abiertas y la sensación de que te has ultrajado a tí misma, que intentas saciar con sexo el cariño que necesitas... más sólo hay unas manos, sólo tus manos te acarician, mas la opcion de cambiar sexo por cariño hace años que dejó de ser válida...
Soledad es mi condena mas no puedo sentir el cariño, no quiero sentir caricias de la ilusión, no me deja el miedo, no me deja el sufrimiento, soledad son las heridas en el alma, las que te alejan del mundo cuando el sufrimiento ha sido capaz de hacerte enfermar por amor, de hacerte ver la muerte cercana, y yo, succubu inmortal, ví pasar mi vida ante mis ojos, con el corazón acelerado y dolor en el pecho, dolor en el alma que provocaron las heridas de la angustia, yo, angel libre bajé la guardia y me dejé llevar por los sentimientos, quité los escudos y desnudé mi alma, sin ropa, sin alas, me volví mortal para morir de amor, para ver la muerte de cerca, aire que no entraba en los pulmones, sin ganas de vivir, sin ganas de sentir más el sufrimiento... yo, angel libre fuí capaz de enfermar por amor, de sentir que mis alas ya no podrían volvar nunca más.... ¿por qué volvió a salvarme el Dios que me castigó? ¿por qué prolongó esta agonía? ¿es la soledad la condena de la Lilith de estos tiempos?
Y así, en soledad, así, desnuda, sin escudos que me protejan, mas ahora nadie puede hacer más daño, así, con el alma al aire me meto en la ducha, con una mano entre mis piernas, yo, la soledad y mis manos, una orgía de sensaciones cuando me rozo, una orgía de caricias que me hacen sentir viva, que me encienden por dentro y me hacen sentir mujer de nuevo.... así siento el calor que quema, escalofríos que recorren mi cuerpo y así permanezco bajo el agua, así siento el dolor que me abraza por dentro, dolor de placer en cada movimiento de mi mano, en cada roce placentero... así en soledad, salgo de la ducha y me visto, como quien se pone una armadura para enfrentarse al ejercito de personas que pasean por la calle, sus armas son invisibles, pero me siento atacada, así pinto mi cara, como si de una careta se tratara, intento borrar el reflejo de cada sentimiento.... y así, así me siento, demonio de tacones y maquillaje, armaduras y escudos por dentro, en soledad, en mi propia batalla, la de vivir apartada de los sentimientos.... así, en soledad...